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Lo bueno y lo malo de la irrupción de Greta Thunberg

El 23 de septiembre una adolescente sueca de 16 años habló ante la Asamblea de las Naciones Unidas, en la Cumbre por el Cambio Climático. Su discurso sentido alcanzó una gran repercusión mediática, muy diferente a la cobertura de las luchas por el medio ambiente que atraviesan el planeta y donde los protagonistas son pueblos enteros.

Greta Thunberg alcanzó fama global y se abrieron debates en diferentes niveles (lo que quizás sea el saldo más favorable de esta irrupción). La joven advirtió con dureza sobre las consecuencias que el calentamiento global traerá en la vida del planeta, cuestionó la inacción de los organismos globales y la dirigencia política, aunque se refirió muy poco a las responsabilidades de los grandes monopolios y la política imperial.

 

EL DISCURSO DE GRETA

“Estamos en el inicio de una extinción masiva y lo único de lo que ustedes pueden hablar es de dinero y de cuentos de hadas sobre crecimiento económico eterno”. Fue uno de los párrafos más citados del discurso de Greta. También señaló que ella es “una de las afortunadas”, ya que hay gente que “está sufriendo” y “está muriendo”.

El centro de su exposición fue que los datos muestran que, aún si se cumplieran las metas de reducción de emisiones de gases acordadas internacionalmente, seguiría habiendo una alta probabilidad de llegar a un punto irreversible camino a una catástrofe climática global a partir de 2030. En otra exposición ante los ingleses, la joven había dicho que el futuro fue “vendido para que un puñado de personas puedan ganar cantidades inimaginables de dinero”. Allí criticó las decisiones del Reino Unido de impulsar la explotación de hidrocarburos no convencionales y la apertura de nuevas minas de carbón, las que van en sentido contrario a la disminución de emisiones.

Sus palabras terminaron advirtiendo que “el mundo está despertando” y que el cambio vendrá, “lo quieran ustedes o no”.

 

LO QUE MINIMIZAN LOS MEDIOS

La apelación genérica de la adolescente no apunta a los principales responsables del desastre climático; y la ausencia de esa dimensión resta posibilidades concretas para que se tomen medidas eficaces.

Según el informe de The Carbon Majors, una organización sin fines de lucro, sólo 100 empresas son responsables del 70% de las emisiones en cuestión. Entre ellas figuran Exxon Mobil, BP (ex British Petroleum) y Dutch Shell; también hay numerosas empresas estatales.

Muchos Estados impulsan el desarrollo de explotaciones perjudiciales para el medio ambiente, en particular en lo que respecta al cambio climático; no es menos cierto que un país que no adopta esas medidas, queda en desventaja ante las principales potencias, sobre todo los Estados Unidos. Este centro imperial decidió retirarse del Acuerdo de París, un compromiso opcional para reducir el crecimiento de las emisiones hasta estabilizarlas en 2020 y luego disminuirlas; el gobierno de Trump está dispuesto a expandir el poder de sus grandes emporios, aún a costa del planeta.

A pesar de la agresividad económica norteamericana, China -su mayor competidor- tomó algunas medidas en el sentido previsto por el Acuerdo mencionado: cerró minas y redujo la producción de carbón, además de cancelar la construcción de centrales térmicas que tenía planeadas. El gigante asiático criticaba anteriormente que las limitaciones en el uso de hidrocarburos constituían una traba para alcanzar a los países más poderosos de occidente en la producción energética. 

La amplia cobertura que alcanzó la joven sueca contrasta con el silencio sobre los numerosos dramas ambientales en el mundo, las consecuencias de actividades ampliamente extendidas como la megaminería a cielo abierto, el fracking, etc. En América Latina, esas empresas ocasionan la destrucción del hábitat de comunidades enteras, al tiempo que los gobiernos y los grandes medios atacan a quienes luchan contra esas consecuencias.

Según informó la BBC, en el 2018 fueron asesinados en todo el mundo 164 defensores del medio ambiente. La cifra fue particularmente alta en Colombia, donde mataron a 24 activistas y militantes, Brasil (20 crímenes), Guatemala (16) y México (14).  Esas voces no sólo no se escuchan, sino que se acallan a tiros.

 

FRENAR AL IMPERIO Y AL CAPITALISMO

La irrupción de la joven tuvo de positivo el poner en la agenda mundial un tema colectivo y urgente, inabordable desde el individualismo capitalista. Sin embargo, corre el riesgo de quedarse en el lema comercial de algunas empresas y la tranquilidad de conciencias de clases medias y altas.

“Estamos al comienzo de una extinción masiva y ustedes sólo hablan de dinero”, dijo Greta en la ONU. Pero mientras la lógica económica esté dictada por el logro de ganancias, y con una expansión imperial que se apoya en la explotación de combustibles fósiles, será imposible detener la catástrofe que preanuncian los investigadores sin cambiar profundamente el sistema capitalista mundial.

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Jorge Ramírez

Jorge trabaja como docente universitario en la UNSa. Actualmente es el Secretario General de la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Salta (ADIUNSa) y forma parte del Comité Regional del Partido de la Liberación en Salta.

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