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¡Viva la rebelión popular en Ecuador!

Nuestro título lleva signos de admiración porque ese es el sentimiento que tenemos hacia el pueblo de Ecuador, que se levantó en rebelión contra el ajuste del traidor Lenin Moreno y el Fondo Monetario Internacional.

El 1 de octubre ese presidente títere decretó un paquetazo de medidas propuestas por el FMI: quita de subsidio a los combustibles, reforma laboral en sentido precarizador y reforma previsional, el típico combo de la entidad imperialista.

La bronca popular no se hizo esperar. Y por eso el jueves 3 Moreno dictó otro decreto, de “estado de excepción” por sesenta días, dando facultades amplias a las fuerzas policiales y militares para reprimir la protesta social, al mismo tiempo que prohibía las manifestaciones.

Todo eso para cumplir con las condiciones del Fondo, que a cambio de prestar 4.300 millones de dólares en cuotas impuso aquel ajuste en el país sudamericano.

No fue la única claudicación de Moreno; hizo varias del mismo signo. Retiró la estatua de Néstor Kirchner del edificio que lleva su nombre y era la sede de Unasur, a la que abandonó para fundar Prosur en Chile, con Piñera, Macri, Bolsonaro y Duque.

También cedió a yanquis la isla de Galápagos para ser usada como base militar. También en esto es un traidor a Rafael Correa, quien en 2009 había anulado el permiso a los yanquis para usar la base de Manta.

Otra traición es haber puesto en prisión hace dos años y medio a Jorge Glas el vicepresidente de Correa. Y ni hablar de este paquetazo fondomonetarista, que se opone por el vértice a la política popular que gobernó Ecuador entre 2007 y 2017.

Lo más importante es que el pueblo se levantó, tanto en las ciudades, sobre todo Quito, pero también en el interior y en la sierra campesina. Las comunidades indígenas han marchado sobre la Capital y han querido ingresar a la Asamblea Nacional, siendo duramente reprimidas.

Ya en los primeros días había decenas de heridos y más de 477 detenidos; también se habló de algunos muertos (dos jóvenes arrojados de un puente por la policía y otro atropellado en un corte de ruta). 

Viene siendo muy destacado el rol de los pueblos originarios agrupados en la Conaie, paradojalmente su dirección tuvo un papel muy reaccionario en la oposición al gobierno de Correa. Esos pueblos dictaron su propio “estado de excepción” y adelantaron que los policías y militares que se adentraran en sus territorios serían detenidos. Unos 50 efectivos fueron retenidos.

El traidor y a la vez cobarde Moreno se trasladó desde el Palacio de Carondelet, en Quito, a Guayaquil, para no quedar prisionero de las movilizaciones. Pero la lucha sigue y el 9 de octubre estaba prevista una gran huelga y movilización nacional para echar al traidor.

En algunos cortes de rutas los policías y militares han retrocedido frente al número y empuje de la movilización popular-campesina. El gobierno dispuso el cierre de escuelas y el no dictado de clases el 7 y 8 de octubre. El expresidente Correa propuso mecanismos constitucionales para lograr la renuncia de Moreno y convocatoria a nuevas elecciones.

Los argentinos nos sentimos hermanados con el pueblo de Ecuador. Su lucha contra el ajuste y deuda con el FMI y la derecha neoliberal en el gobierno, es también la nuestra.

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Pablo Loza

Compañero que colabora regularmente con LIBERACIÓN.

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