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La lucha es el camino

Los tiempos turbulentos de América latina y el mundo requieren de la clase trabajadora y sus organizaciones más esfuerzos para contrarrestar los efectos de un plan sistemático del imperialismo, sus monopolios y sus organismos multilaterales que buscan romper con los movimientos populares y profundizar un proceso de restauración neoliberal como el que vivimos en Argentina desde diciembre de 2015.

Macri en nuestro país fue derrotado el 27 de octubre pasado, pero logrando mantener un 40 por ciento de adhesión luego de cuatro años de profundos ajustes, reformas neoliberales y entrega de nuestra soberanía. A pesar del empobrecimiento de nuestro Pueblo y la pérdida de bienestar cada día mas preocupante el gobierno de la alianza Cambiemos logro sostener un gran respaldo y se prepara para encabezar la oposición al gobierno electo.

El triunfo de Alberto Fernández en primera vuelta es sin duda alguna una gran noticia para los sectores populares y en especial para los trabajadores. También lo es para el marco político latinoamericano por lo que significa el triunfo de una fórmula que por su trayectoria y definiciones actuales no se cuadra de pleno en las definiciones de los Estados Unidos, el FMI y los monopolios.

Pero no todo está ganado. Se ganaron las elecciones, pero el enemigo de clase sigue controlando fundamentalmente la estructura económica de nuestro país. Así como esos mismos intereses reprimen a los que luchan en Ecuador y Chile, también desestabilizan y producen golpes de Estado como en la hermana república de Bolivia contra el aymara y cocalero Evo Morales.

Los trabajadores en esta etapa tenemos que poder sostener un grado de organización y movilización permanente que nos permita defender y recuperar derechos frente a una embestida continental contra los sectores populares. También tenemos que poder reclamar un rumbo de avance popular al gobierno electo en un sentido claro de lucha contra los monopolios y el imperialismo.

Por eso necesitamos que las reivindicaciones mínimas de la clase obrera argentina sean tomadas por el nuevo gobierno generando la recuperación de los puestos de trabajo cerrados, el aumento de salarios recuperando todo lo perdido después de cuatro años de macrismo, la recuperación de las jubilaciones, asignaciones y demás derechos sociales de nuestro Pueblo. Construir bienestar es la tarea del momento.

Para eso es necesario medidas de fondo que recuperen los preceptos de los históricos programas de la clase obrera argentina en su conjunto. No pagar la deuda externa con el FMI, el control del mercado exterior, la nacionalización energética y de los depósitos bancarios y una política agraria que le de tierras a los que si las quieren trabajar, son algunas de estas medidas que deben ir acompañadas por un plan fuerte de recuperación industrial con el Estado como actor central.

Por supuesto que otras medidas como la aplicación plena de la Ley de Medios deben ser tomadas para que los enemigos de los trabajadores no bombardeen a los trabajadores abusando de su posición monopólica.

Es necesaria la acción decidida de los trabajadores en la etapa que se viene y esta participación debe ser organizándose desde los lugares de trabajo, forjando conducciones gremiales antiburocráticas diferenciadas y enfrentadas con los traidores de la CGT. Esa burocracia pidió la santificación de Evita, pero se olvida de la lucha de los trabajadores y humildes; ni el bono de fin de año va a reclamar.

Hay que ganar la calle y asumir la definición política de enfrentar movilizados a los sectores de la derecha argentina que seguirán golpeando, incluso luego del 10 de diciembre, contra los sectores populares y su soberana definición de luchar por una Argentina con dignidad, soberanía e igualdad.

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