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La nacionalización de los bancos, algo urgente

El ranking de los primeros quince bancos por activos fue informado en diciembre de 2019 por el Banco Central de la República Argentina. Es el siguiente:

Esto muestra que hay cuatro bancos públicos, aunque hay que tomar con pinzas esa caracterización. Por ejemplo el Banco de la Provincia de Córdoba, no está afiliado en Abappra, donde están las entidades públicas, sino en Adeba, con las privadas “nacionales”, con Galicia, Macro, etc. El Banco Ciudad, bajo el macrismo, ¿es público?

Los bancos extranjeros son cinco, en ese lote privilegiado: Santander, BBVA, HSBC, Citibank y Patagonia.

Los privados nacionales también son cinco: Galicia, Macro, Industrial, Supervielle y Nuevo Santa Fe.

Y hay un sólo banco cooperativo, el Credicoop.

El conjunto de las entidades, 78 en total a nivel país, ganó 314.044 millones de pesos en el año 2019, el 51 por ciento más que el año anterior. El grueso de esas ganancias se lo llevó la banca privada, nacional y extranjera.

En la época del macrismo, el fuerte de las ganancias venía de tomar depósitos a sus clientes y abonarles 35 por ciento de interés anual. Y darse vuelta y con ese dinero ajeno comprar primero Lebac y luego Leliq al Banco Central, prestándole a un 70 por ciento de interés. Plata fácil y sin trabajar, practicando el viejo oficio de prestamista usurero. De créditos a la producción, ni hablemos. Y a las Pymes, menos que menos.

Otra fuente de ganancias fue la suba del dólar. De un dólar que costaba 9,50 pesos al asumir Macri a uno de 62 pesos con el que se despidió el 10 de diciembre de 2019, el patrimonio de los bancos engordó ese 600 por ciento de más alta cotización del verde billete.

En la crisis

Por entonces giraban al exterior sus propios dólares y los de sus clientes, como denunció el exdirectivo Hernán Arbizu que hacía el HSBC. También lo hacen ahora, cuando están adquiriendo otra vez dólares ante el ambiente preinflacionario que olfatean en la crisis por el coronavirus. Y esos dólares irán afuera, a cuentas declaradas o bien a los paraísos fiscales offshore.

Durante la crisis actual hay otras conductas criminales de los bancos.

Enumeremos algunas, no por orden de importancia.

-Muchos bancos, sobre todo los extranjeros, no se anotan para atender a los jubilados y por eso de las 4.334 sucursales bancarias en el país hubo muy pocas abiertas el viernes 10 de abril para pagar a los abuelos y demás beneficiarios de planes sociales.

-El Banco Central ordenó el 30 de marzo que haya créditos al 24 por ciento de interés que los bancos debían prestar a Pymes para pagar sueldos. Los bancos no obedecieron y entregaron a cuenta gotas a unas pocas empresas.

-Supuestamente los bancos debían refinanciar las tarjetas a un interés del 34 por ciento, en 9 cuotas, pero están cobrando una Tasa Financiera Total del 70 por ciento por saldos impagos de tarjetas. Y tarjetas de créditos como Naranja y CMR-Falabella, están estafando a sus clientes con hasta el 120 por ciento de interés por saldos impagos con tarjetas.

Las necesidades nacionales son muy diferentes a las prioridades de los banqueros de la lista recién enunciada, donde hay sólo un banco cooperativo, que también hace negocios pero supuestamente tendría algunos criterios diferentes.

El país necesita una banca que preste al Estado para hacer frente a los mayores gastos e inversiones en Salud, obras públicas y planes para la emergencia social. Que les preste a las empresas estatales, como Aerolíneas, Astilleros Río Santiago, Fadea, YPF y otras que deben nacionalizarse, como firmas de comercio exterior, para fortalecer esos rubros estatales que además tienen que exportar y ganar divisas. Que les preste a las Pymes, a las cooperativas de trabajo y fábricas recuperadas, etc.

Los peronistas deberían estar de acuerdo con la nacionalización, porque fue una consigna del Congreso Obrero de Huerta Grande, en 1962. Su primer punto decía: “1. Nacionalizar todos los bancos y establecer un sistema bancario estatal y centralizado”.

Los comunistas también coincidimos con eso; todos los gobiernos socialistas en el mundo lo han llevado a la práctica, cosa que no ocurrió en Argentina. Además, no tenemos ningún prurito en poner en acción esa medida, porque compartimos lo de Bertolt Brecht: “¿qué delito es robar un banco en comparación con fundarlo?”

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