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Agachadas por Twitter y cortes de manga a la Salud.

Por Pablo Aguirre (Médico)

Mediante un tuit en su cuenta oficial, el gobierno de Córdoba anunció la flexibilización de las medidas de aislamiento obligatorio ante la nueva fase de la pandemia. De esta forma cedió a la presión de los empresarios provinciales, basándose sólo en el hecho que duplicó sus casos positivos de COVID19 cada 49,5 días. No tuvo en cuenta que las obras de infraestructura del polo sanitario están lejos de ser terminadas y que el sistema de salud aún no se encuentra en condiciones de soportar el más mínimo aumento en los casos, como consecuencia de haber sido vaciado desde hace años. Hay una diezmada planta de empleados en ese sector, con un complejo de clínicas privadas que no han invertido lo suficiente para poner en condición dichos nosocomios para el correcto manejo de los pacientes sospechosos y en consecuencia vuelcan estos casos en el sistema público. Además el flagelo del Dengue sigue sobrecargando este débil sistema.

Las obras del hospital San Roque y el Hospital de Niños siguen en construcción y no se prevé que estén en funcionamiento al cien por ciento hasta finales de mayo. Por estos días sólo el hospital Rawson, Hospital San Roque con dos pisos habilitados y el Hospital de Niños reciben pacientes con diagnóstico de COVID-19. Por esta razón los hospitales que en un momento fueron designados como “limpios” – que no ingresarían pacientes con alta sospecha o diagnostico confirmado de contagio sino que serían inmediatamente derivados a dichos tres hospitales – se ven en la obligación de manejar durante entre 12 y 24 hs estos pacientes hasta que los hisopados realizados permitan saber si deben ser trasladados o pueden ser internados allí mismo. Esto pone en situación de riesgo de contacto también, al personal de estos nosocomios. Esto generó gran incomodidad al trascender que el bono ofrecido por Nación solo sería cobrado por los trabajadores de estos hospitales de referencia para COVID-19 y no por los trabajadores de los hospitales considerados “limpios”.

El malestar en el sector es cada día mayor por las malas condiciones laborales y bajos salarios que se venían arrastrando. Hoy en el marco del COVID-19 se suman la falta de distribución o accesibilidad a los EPP (elementos de protección personal), la falta de capacitación obligatoria de todo el personal en el uso de los EPP y en el conocimiento de los protocolos y control de los mismos. Estas negligencias por parte del Estado para con sus trabajadores llevan al aumento de la ansiedad y pánico, deteriorando la salud mental y física de los mismos.

La provincia sigue su línea política de ignorar la salud mental de los ciudadanos de la provincia, como lo demostró hace unos días al cerrar el centro de salud mental de Villa Libertador o la intención de desalojar el hospital Colonia Santa María con la excusa de que se internarían allí parte de los ancianos contagiados de COVID-19 residentes del geriátrico de Saldan y que fuera suspendida por el reclamo de sus trabajadores.

Ante esta grave situación los trabajadores han puesto de manifiesto, con las dificultades dadas por la situación de aislamiento, estos reclamos. El jueves pasado trabajadores del Polo Sanitario llevaron adelante una protesta denunciando la situación de la salud de Córdoba. En este sentido también solicitan los correspondientes hisopados periódicos al personal. Hasta el momento el Gobierno hace oídos sordos a los reclamos, la ausencia de representantes legítimos de los trabajadores en el COE (Centro de Operaciones de Emergencias) de la Provincia, o en los comités centrales de cada hospital lleva a que las medidas tomadas no tengan en cuenta a los que cuidan de los enfermos.

Solo el Hospital Misericordia ha logrado la incorporación de delegados de los tres gremios que en el se desempeñan (ATE, ATSA y SEP) en su comité central, luego de reiterados reclamos.

Otro convidado de piedra en esta situación, son los pacientes con enfermedades crónicas y las barriadas afectadas por el hambre y el Dengue. Los Pacientes con enfermedades crónicas no están siendo debidamente contenidos, lo que plantea un aumento de las consultas en las guardias de urgencia de los hospitales cuando estos sufren ya descompensaciones serias de sus enfermedades al no tener un control cercano. Otra epidemia que crece durante la cuarentena son los casos de femicidios y violencia de género que no están siendo debidamente contenidas por un sistema que está “patas arriba”.

Es por esto, que por en estos días y luego de una carta viralizada por una médica en las redes sociales, los profesionales de la salud piden basta de aplausos, queremos salarios y condiciones laborales dignas.

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