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Dos clases de delincuentes; los monopolios son peores

En la primera semana de mayo llegó a su máxima expresión una campaña de la derecha política, judicial y mediática para golpear al gobierno de Alberto Fernández. Con una serie de mentiras se acusaba sobre todo a la vicepresidenta CFK, su hijo Máximo Kirchner y a La Cámpora de pretender liberar en oleada a delincuentes. Una jueza de ese conglomerado derechista, Julia Márquez, dio a esa prensa corporativa datos falsos: habían liberado a 172 violadores y procesados por abusos sexuales.

No había tal cosa. Un miembro de la Cámara de Casación bonaerense, Víctor Violini, había acogido un habeas corpus colectivo presentado a favor de presos, pero indicó que los jueces debían analizar caso por caso. No se trataba de liberaciones sino de arrestos domiciliarios, salvo los casos en que se hubieran cumplido las condenas. Se trataba de beneficiar con domiciliarias a presos mayores de 65 años, que padecieran enfermedades o fueran de grupos de riesgo, etc. Y tras un análisis caso por caso, no en forma de malón como mentían Clarín, TN, Radio Mitre, América, Infobae, Cadena 3, etc.

No habría domiciliarias, o al menos no en forma masiva, para criminales, violadores, abusadores sexuales, femicidas y demás autores de delitos violentos.

Bulgheroni (Bridas, Pan American Energy), Mindlin (Pampa Energía), Paolo Rocca (Techint) y Héctor Magnetto (Clarín): caras de grandes monopolios

Aquella tela araña de intereses de la derecha oligárquica y proimperialista continuó con sus mentiras y buscó que la población saliera a cacerolear contra supuestas liberaciones. Las estadísticas dijeron la verdad. Entre marzo y mayo habían salido igual o menor número de presos que en igual lapso del año pasado. No importó. Siguieron las falsedades.

Países europeos y Estados Unidos habían liberado o dado domiciliarias a miles de presos comunes, por recomendaciones de la OMS y OPS, y otras organizaciones de Derechos Humanos. Así aliviaban el número de detenidos en estrecho contacto entre sí, en los establecimientos penitenciarios. No sólo se salvaban vidas de presos sino también, y eso lo negaba la campaña derechista en Argentina, vidas de la población en general.

Razones de las mentiras

Tenían dos objetivos evidentes.

Objetivo 1, limar la popularidad en ascenso de Alberto Fernández, y de paso meter cuñas entre él y la vicepresidenta CFK, atacada como blanco principal de aquellos medios. AF llegó a tener una imagen positiva de 82 por ciento. Había que bajarlo de ahí.

Objetivo 2, que la discusión pública pusiera el eje en la supuesta liberación de presos y saliera del centro el impuesto a la riqueza. Clarín, la Asociación Empresaria “Argentina” y el Foro de Convergencia Empresarial, entre varias centrales monopolistas, están opuestos por el vértice a dicho impuesto. Y hay que reconocer que por ahora se vienen saliendo con la suya, porque el gobierno dejó de discutir públicamente sobre este punto, el proyecto aún no fue definido y no parece que vaya a ser tratado en las primeras sesiones de Diputados.

¿Quiénes son los delincuentes más peligrosos?

Los asesinos, sobre todo seriales y femicidas, abusadores de niños, carteles de narcotraficantes, etc, tienen que seguir tras las rejas. Ni qué hablar de los genocidas de la pasada dictadura militar-cívica: para éstos la pena debe ser perpetua, efectiva y en cárceles comunes.

Sin embargo hay que aclarar que esos genocidas militares tuvieron socios civiles, tan criminales como los de uniforme. Además siguieron haciendo mucho daño durante 45 años de democracia burguesa hasta la actualidad.

Los dueños del ingenio Ledesma (Blaquier) deberían estar en cana no sólo por las desapariciones y asesinatos en 1976 y explotación histórica de los pueblos originarios, sino también por sus negociados, altos precios del azúcar y fuga de capitales.

Lo mismo Paolo Rocca de Techint, por las desapariciones de trabajadores en Propulsora durante la dictadura y por los 8.500 despidos antes de adueñarse de SOMISA en el menemismo. Es el duopolio del acero junto con Acindar. Tiene su casa central en Luxemburgo para evadir y pagar menos impuestos. Cobró coimas como toda la “Patria Contratista” para ganar las licitaciones de obras públicas con todos los gobiernos. Y en plena pandemia despidió a 1.450 trabajadores de tres provincias y suspendió en Tenaris y Tecpetrol.

La familia Macri es otro ejemplo de delincuencia superior. Estatizó su propia deuda externa con la dictadura, fugó capitales, contrabandeó con Sevel, privatizó y defraudó en el Correo Argentino, evadió impuestos, cometió delitos con Mauricio Macri presidente (Correo gate, Autopistas, Panamá Papers, etc) y blanqueó millones de dólares.

Para un público poco informado, para decirlo elegantemente, los ejemplos de delincuentes son Robledo Puch, el clan Puccio, el cartel rosarino de Los Monos y otros. Están muy equivocados. Sin negar la criminalidad de esas bandas, para el PL los mayores delincuentes son los entreguistas, genocidas y violadores del bienestar de la población, derechos básicos a la salud, educación y la tierra. O sea los monopolios, banqueros, FMI y políticos a su servicio.

Tendrían que ir presos Macri, Rocca-Techint, Blaquier-Ledesma, Magnetto-Clarín, Lagarde-FMI, Cavallo, Menem, Carrió, Gerardo Morales, Marcos Peña y altos directivos de la Sociedad Rural, AEA, UIA, Monsanto, Ford, Citibank, Banco Galicia, Acindar, Shell, Banco Santander, Aceitera Gral Deheza, JP Morgan y otros. Es también una cuestión de salud pública.

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