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Nuestras coincidencias y diferencias con Fernández

Con Fernández y Cristina nos une el enemigo común a derrotar, Mauricio Macri. Esa es la principal coincidencia política, que tiene mucha importancia porque nosotros y ellos consideramos que el macrismo ha sido una catástrofe para el pueblo y el país.

También tenemos coincidencias con las bases del Frente de Todos y una parte de su dirigencia, no toda por supuesto, con quienes nos hemos encontrado en las calles en protestas de trabajadores, marchas de derechos humanos, denuncias contra la corrupción gubernamental, acciones contra los tarifazos, etc. El peronismo, protagonista central de ese Frente, sigue teniendo una ancha base social en el campo popular, que respetamos. Esa es otra diferencia básica con el macrismo, expresión cruda de los monopolios, con base en parte de la clase media gorila y esmerilada ideológicamente por Clarín.

De cara a las elecciones del 27/10 hay que votar al FDT para derrotar a Macri, pero también para que el nuevo gobierno empiece a aplicar algunas propuestas que enunció en la campaña. No fueron muchas ni están a tono con la gravedad de la crisis, pero son interesantes y pueden dar un alivio a tanto dolor.

Por ejemplo, aumentar 20 por ciento los salarios, que para los jubilados deberían ser del doble según Horacio Verbitsky, quien propagandiza al albertismo en Cohete a la Luna. También es buena su idea de remedios gratis a los jubilados, así como pesificar las tarifas de servicios públicos. Vemos con simpatía disolver el ministerio de Seguridad hoy en manos de la sionista, proyanqui y represora Bullrich. También se disolvería la AFI, ex SIDE, y las escuchas telefónicas volverían al Ministerio Público Fiscal.

Fernández ha visitado a Lula en prisión y se ha reunido con Pepe Mujica en Uruguay, y ha declarado que, en vez del Grupo de Lima, altamente dependiente de Donald Trump, prefiere asociarse con Uruguay y México en el Grupo de Puebla. Siendo una suerte de centrismo regional, eso es mejor que el Cartel de Lima donde se juntan alimañas como Macri, Duque, Piñera y Bolsonaro.

NUESTRAS DIFERENCIAS

Lo que perdieron los salarios no es solamente 20 por ciento, sino más a partir del a devaluación de agosto; incluso hay gremios como los pilotos de APLA que tienen la paritaria vencida hace 11 meses. Eso debe ser reparado en diciembre por el Estado y las patronales privadas, controlando muchísimo a los formadores de precios para que no se descuelguen con nuevos aumentos en la previa al “Pacto Social”.

Pesificar las tarifas está bien, pero debe acompañarse de que las mismas vuelvan al valor de noviembre de 2017, para eliminar los tarifazos y el endeudamiento de los vecinos. Luego, a partir de mediados de 2020, podrían aumentarse en relación no directa con los aumentos salariales.

Estas cuestiones nos llevan al tema del “Pacto Social” o “Consejo Económico y Social”, que los Fernández quieren integrar con el Estado, la central empresaria UIA y la sindical, CGT.

El PL discrepa con esa integración. La UIA representa a los monopolios como Aceitera General Deheza, Techint, Clarín, Arcor, Fiat, Ledesma, Shell y otras ramas podridas del capital concentrado “argentino” y extranjero.  No puede ser socio de un proyecto democrático y popular para salir de la crisis, pues fueron aliados del ajuste, empobrecimiento y endeudamiento iniciado en 2015 y de tantos gobiernos oligárquicos incluso la dictadura militar-cívica.

Fernández se reunió con esos empresarios en su búnker, en el Congreso de la Unión Industrial de Tucumán, en la Fundación Mediterránea y el 2 de octubre con la plana mayor de la UIA en su sede de avenida de Mayo. Allí le entregaron la propuesta empresaria que, entre otras cosas, pide “que se concrete la reforma tributaria y la actualización de las relaciones laborales” (léase reforma laboral).

Sería diferente si por la parte empresarial se convocara a Apyme, Fedecámaras, Federación Agraria y otras agrupaciones de la burguesía nacional.

Y en relación a la otra pata de esa mesa, la CGT, el PL objeta que sea la actual conducción de esa entidad. Con Daer, Acuña, Martínez, Rodríguez, Cavalieri, Fernández, Pereyra, Caló y otros burócratas traidores no se puede construir un futuro mejor que el pasado macrista, del que fueron cómplices y socios activos. Otra cosa sería con Palazzo, Catalano, los Moyano, Pianelli, Amichetti, Plaini, Baradel, Yasky, Gabriel Suárez, Micheli y otros dirigentes que sí se han enfrentado al ajuste y neoliberalismo.

Hemos dejado para el final el meollo de la crisis y de posibles soluciones: la deuda externa. Alberto F. se ha reunido dos veces con misiones del FMI. Allí y en los medios ha ratificado que reconoce la supuesta legitimidad de la deuda y piensa pagarla sin pedir quita sino simplemente alargar los plazos.

Crecer y al mismo tiempo pagar la deuda externa es la cuadratura del círculo. No existe. Hay que investigar la deuda y separar la ilegítima. En particular no se debe pagar la contraída en 2018 por Macri con el FMI, que violó las normativas del ministerio de Hacienda y el Banco Central.

Esos miles de millones de dólares del Fondo se fugaron. En vez de pagar hay que destinar recursos a mejorar la vida de la gente y a obras para el desarrollo nacional. Con el Fondo no vamos ni a la esquina, pero Alberto quiere ir del brazo con él.

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Un comentario

  1. Me gusta la posición de uds.Lo esencial hoy es derrotar a la oligarquía.Es fundamental.Después charlemos y marquemos errores sin piedad.Pero ahora derrotemos a la puta oligarquía.Me gustó el artículo.Si querés modificar conciencias ponete al lado del pueblo.

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